La Inflamación celular y el envejecimiento prematuro: Concepto, consejos y alimentos recomendados

En este post hemos querido regalarte consejos en cuanto a lo que tienes que comer para desacelerar el proceso de envejecimiento y dejar de sentirte cansada e hinchada.

Envejecer es un término que una inmensa cantidad de personas ven como algo remoto. ¿Y si te dijéramos que lo que comes puede hacerte sentir hoy y ahora menos hinchada, inflamada y fatigada? ¿Y si esos dolores de cabeza desaparecieran con tu alimentación?

Consumimos demasiados alimentos que inflaman, como cereales, grasas, lácteos, margarina, mantequilla, carne roja y aceites hidrogenados que aportan una concentración elevada de omega 6 rompiendo el equilibrio con respecto al omega 3, así como azúcares, almidones, calorías vacías y alimentos procesados. Y, además de todo eso, tenemos hábitos de vida peligrosos como fumar, no hacer deporte, consumir drogas o alcohol y el estrés con el que vivimos todos los días… que no es poco.

¿Sabías que la inflamación celular juega un papel relevante en el envejecimiento prematuro y en un amplio abanico de afecciones?

La inflamación, el envejecimiento y la nutrición están interconectados porque nuestro cuerpo es una máquina de precisión que, al igual que un reloj, si una pieza comienza a fallar, se produce una reacción en cadena con múltiples consecuencias.

Concepto

La Inflamación celular no se puede catalogar como una enfermedad, pero sí que existen numerosos estudios que la sitúan en el origen de múltiples patologías de tipo cardiovascular, neurodegenerativas, diabetes, osteoporosis, alteraciones del sistema endocrino o inmunológico, desequilibrios hormonales, algunos cánceres, en patologías dermatológicas como la psoriasis, la rosácea, dermatitis, algunas alopecias y sobre todo en el envejecimiento prematuro de nuestra piel.

Esta alteración sucede cuando el organismo detecta una amenaza y pone en marcha mecanismos inflamatorios para acabar con el virus, las bacterias, el golpe o el deterioro de las células que ponen en riesgo nuestra salud. Se detecta la amenaza, se estimula la secreción de enzimas que atacarán y destruirán los tejidos sanos para deshacerse del problema, y se da paso a la regeneración. Este proceso inflamatorio es bueno y necesario en los casos puntuales en los que aparece un agresor para nuestro organismo, pero si se vuelve crónico dañará el órgano o tejido en cuestión.

Consejos

Para hacer frente a esa inflamación, lo mejor que podemos hacer es proteger nuestra flora intestinal (más del 60% del sistema inmune depende de ella), ese escudo protector que se encarga de la correcta absorción de nutrientes, así como de controlar el paso de bacterias y toxinas vacías.      

Una dieta antiinflamatoria es rica en:

– vitaminas

– minerales

– ácidos grasos esenciales

– fibra dietética

– y antioxidantes.

Es muy sencilla, incluye todos los vegetales, frutas, cereales completos, proteínas de calidad y grasas saludables en tu alimentación. Dentro de sus beneficios, además de mantener un estado inmejorable de la flora intestinal (aumentando las defensas y mejorando el sistema inmune), aporta más energía, mata la tan sufrida ansiedad y aporta mayor bienestar físico y mental.     

Habiendo dicho esto, te presentamos todo lo que tienes que saber para llevarla a cabo: las reglas de una correcta dieta antiinflamatoria y la lista de alimentos recomendados en ella

Reglas de una correcta dieta antiinflamatoria: Alimentos recomendados

  •  Da rotación y variedad a tus alimentos: Es esencial no obsesionarse con un alimento, aunque sea muy saludable, para no saturar al cuerpo de este y que este se vuelva en contra de nosotros.
  • Toma probióticos: se trata de bacterias buenas y levaduras que viven en nuestro intestino y que generan efectos positivos para el equilibrio ecológico intestinal. Los encontramos en suplementos (se toma 1 cápsula en ayunas) y en ciertos alimentos como kéfir, alimentos fermentados, miso y productos de soja.   
  • Toma un vaso de agua tibia con el zumo de medio limón en ayunas: este clásico que hemos mencionado y recomendado en varias ocasiones, llamado termogénesis, activa y mejora el metabolismo, además de estimular y purificar el hígado.
  • Incluye Omega 3 en tu dieta: ya sea en forma de suplemento o añadiendo a tu dieta alimentos ricos en Omega 3 como salmón, algas marinas, aceite de oliva, aguacate, frutos secos y semillas de chía o lino (Es más que recomendable tomar todos los días una cucharada y trata de masticarlas bien o triturarlas antes)
  • Toma infusiones a diario: Están llenas de antioxidantes y tienen un gran poder antiinflamatorio (té verde, té de jengibre, rooibos o té matcha).
  • A evitar: los llamados venenos blancos (azúcar refinada, harina refinada y sal refinada), carbohidratos refinados, el exceso de lácteos, gluten, alimentos procesados, refrescos, carne roja y embutidos.     
  • ¡Intenta no saltarte ninguna hora de la comida y cena temprano!: Es importante, tras la cena, dejar descansar a tu estómago de 10 a 12 horas por las noches. Esto permite que las células se regeneren. 

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